Más de mil millones de abortos en todo el mundo

La historia de la humanidad se ha visto marcada por etapas oscuras donde el hambre, la esclavitud, la tortura y la muerte han provocado un sufrimiento atroz y despiadado que ha destrozado la vida de millones de personas. Un sufrimiento que propició la imposición de ideas propias de mentes macabras que, durante muchos años, construyeron la realidad de muchas generaciones (y, actualmente, aún ocurre en algunos países).

Cuando nos preguntan en qué acontecimiento histórico hubo más muertes, tendemos a buscar respuestas en hechos recientes como, por ejemplo, durante la Primera Guerra Mundial (casi 10 millones de muertes), durante la Segunda Guerra Mundial (55 millones de muertes) o durante la dictadura de Iósif Stalin (entre 15 y 20 millones de muertes). Pero la realidad dista mucho de lo que pensamos. El mayor genocidio de la historia de la humanidad es el aborto, una masacre cometida por cualquiera de nosotros en nombre de una libertad ficticia que sumerge a las mentes débiles en una profunda esclavitud moral que les impide razonar. Desde 1980 se han realizado más de mil millones de abortos en todo el mundo (aproximadamente 40 millones al año), una cifra que, cuando menos, debería incitarnos a revisar nuestra percepción del término “vida”.

En varias ocasiones, he expuesto mis argumentos a defensores del aborto y siempre han tratado de rebatir mis palabras ensalzando la libertad de la mujer para decidir sobre la vida de su hijo. Pero si tenemos en cuenta las condiciones sociales actuales, es relativamente comprensible la conformación de mentes irracionales ansiosas por tener poder de decisión. Sin embargo, nunca he escuchado a ningún proabortista mostrar su preocupación por el aumento de las enfermedades de transmisión sexual en los últimos años.

“¡Qué bien!. Ahora podré copular sin condón porque es fácil abortar”, dicen algunos jóvenes (he tenido la oportunidad de escucharlo en primera persona). Obviamente, a algunos sectores no les interesa que se fomente la educación sexual porque las clínicas abortistas españolas dejarían de ingresar 60 millones anuales y las empresas farmacéuticas no venderían tantos medicamentos para tratar enfermedades de transmisión sexual. Pero son datos que los proabortistas niegan y ocultan para seguir alimentando su sinrazón y hacer alarde de una libertad inexistente.

¿Y qué decir de la doble moral que hay al respecto? Ponemos cara de pena cuando la televisión muestra a niños de África extenuados por la falta de alimento, cuando ni siquiera somos capaces de respetar la vida de nuestras propias criaturas. Ya lo decía la Madre Teresa de Calcuta: “Muchos se preocupan por los niños de la India o los de África, donde tantos mueren, sea por desnutrición, hambre o lo que fuera. Pero hay millones deliberadamente eliminados por el aborto”.

Pobreza, desempleo, miedo, incertidumbre… La falta de libertad es evidente. La voluntad individual ha quedado relegada a un segundo plano en detrimento del mantenimiento de un sistema que esclaviza a la mayoría para engrosar las arcas de unos pocos. Pero los conformistas, lejos de luchar por la libertad robada, prefieren ser títeres inconscientes al servicio de grandes corporaciones que ocultan la realidad y brindan altas dosis de libertinaje. Siempre podrán llenar su vacío existencial, entre otras cosas, decidiendo quién tiene derecho a la vida y quién no.

Fuentes | guttmacherlifesitenews y aciprensa.
Imagen | gubriana (Licencia Creative Commons).

Artículo escrito por Gabriel Blanch

Siento debilidad por el ser humano, amo la escritura y me gusta emprender proyectos. Consciente de la relación entre mis grandes pasiones, he decidido fusionarlas para transmitir ideas que enfaticen el sentido de nuestra existencia y caminemos juntos por los senderos de la felicidad.