Así reacciona un niño ante una pareja homosexual

Inocencia en estado puro. Ojalá el ser humano alcance algún día semejante estado de tolerancia. Nunca comprenderé por qué algunos basan su existencia en intentar destruir a quienes aman a personas de su mismo sexo. Se me ocurre que, quizás, como no pueden expresar su sexualidad libremente consideran que los demás tampoco tienen derecho a hacerlo. Y si no que le pregunten a Roy Ashburn, senador de California entre 2002 y 2010, que se opuso a los derechos de los homosexuales y el año pasado se descubrió que acudía asiduamente a bares frecuentados por homosexuales. Finalmente, se declaró homosexual públicamente.

Yo, personalmente, me quedo con lo siguiente:  ”¿eso significa que ustedes se aman?”  y  ”ahora me voy a jugar al ping pong. Pueden jugar si quieren”. Puedo comprender que a algunas personas les cueste familiarizarse con las uniones homosexuales, pero me entristece que no prevalezca el amor que sienten hacia otra persona. ¿Acaso amar es dañino?

Además, como dijo William Bartley (1934-1990, filósofo americano), “es difícil que se dé un trato ecuánime a la homosexualidad, en tanto la sexualidad en sí no reciba ese trato”.

Artículo escrito por Gabriel Blanch

Siento debilidad por el ser humano, amo la escritura y me gusta emprender proyectos. Consciente de la relación entre mis grandes pasiones, he decidido fusionarlas para transmitir ideas que enfaticen el sentido de nuestra existencia y caminemos juntos por los senderos de la felicidad.