Pensamos que para desarrollar determinadas habilidades debemos disponer de unas condiciones físicas óptimas, pero estamos muy equivocados. ¿Serías capaz de caminar solo por la calle si perdieras la vista? ¿Tendrías fuerzas para practicar algún deporte si un accidente te postrara en una silla de ruedas? ¿Crees que podrías comunicarte con tu entorno si perdieras la audición y el habla? Evidentemente, en un primer momento nadie está preparado para sobrellevar con serenidad una situación de estas características, pero eso no significa que, pasado un tiempo, sea tarea imposible.
El mes pasado, Nick, el joven australiano que nació sin extremidades, nos demostró que, a pesar de su problemática, lleva una vida muy normalizada. En el presente artículo es José Antonio Meléndez quien pone de manifiesto lo mencionado anteriormente. Además de tener una voz maravillosa, toca la guitarra con los pies. Resulta asombroso que pueda manejarla con una habilidad tan desarrollada, pero su perseverancia y su confianza en sí mismo le han permitido cumplir su sueño. Además, está casado, tiene dos hijos y ha escrito un libro titulado “No me digas que no puedes”.
El 15 de septiembre de 1987 interpretó “Never be the same” para el Papa Juan Pablo II y, al finalizar, éste le dijo: “Tony, eres un joven verdaderamente muy valiente. Estás dando esperanza a todos nosotros. Mi deseo para ti es que continúes dando esperanza a toda la gente”. Es irrefutable que su ejemplo nos puede ser muy útil para alcanzar nuestras metas y no sucumbir ante la adversidad, pero sólo tú puedes priorizar qué te hace verdaderamente feliz. Nadie lo hará por ti.
PD: Tony tiene la guitarra afinada para facilitarle los acordes, de modo que con un dedo puede hacer un acorde completo. La longitud y la escasa movilidad de los dedos de los pies impiden hacer un acorde con varios dedos a la vez.
¡Gracias, Xavi!

Pienso que en la vida no hay límites cuando se quiere realizar lo que intensamente se desea hacer.Y el ejemplo de este joven es digno de seguir, porque para él no existió ninguna traba física. Es muy especial su empeño y trabajo a pesar de las adversidades que la vida le proporcionó .
Buenas tardes, Enriqueta.
No sabes la ilusión que me hace verte por aquí
Estoy totalmente de acuerdo contigo. Muchas veces nosotros mismos nos ponemos trabas para alcanzar metas cuando, en realidad, con confianza en uno mismo y mucha perseverancia podemos conseguir muchísimas cosas.
No obstante, la adversidad puede hacernos mucho daño hasta el punto de sucumbir y renunciar a lo que queremos, pero pienso que la dificultad es directamente proporcional al grado de satisfacción.