“Nunca dejes que nadie te diga que no puedes hacer algo”

Desde muy joven, siempre me ha llamado la atención la existencia de tantas personas amargadas y frustradas que tratan de neutralizar la voluntad ajena inoculando apatía y derrotismo a todo ser inconformista que lucha por materializar sus sueños. Y es que, a lo largo de mi vida, he tenido la desagradable oportunidad de toparme con multitud de individuos que han tratado de tirar por tierra algunas de mis aspiraciones. Y debo reconocer que, durante un corto periodo de tiempo, consiguieron transmitirme sus miserias y sucumbí ante el intenso desapego de ciertas personas. Pero he asumido que soy un aprendiz eterno y sé que desde el momento en que renuncie a interiorizar y afrontar la adversidad, dejaré de ser humano para convertirme en un déspota carente de cualidades emocionales que enfaticen mi condición de ser humano.

Nunca dejes que nadie te diga que no puedes hacer algo“. Con estas maravillosas palabras se dirige Chris Gardner a su hijo en la película “En busca de la felicidad” cuando le invita a abandonar la práctica del baloncesto porque considera que nunca destacará. Salvo muy contadas excepciones, el fracasado transmite sensación de fracaso y el alegre transmite sensación de alegría. Interactuar continuamente con una persona que no se ha autorrealizado puede romper nuestro equilibrio emocional, pero jamás olvides que sus palabras pueden redimir tus debilidades y potenciar tus virtudes. Un fracasado tiende a hablar desde el complejo, no desde la razón.

Artículo escrito por Gabriel Blanch

Siento debilidad por el ser humano, amo la escritura y me gusta emprender proyectos. Consciente de la relación entre mis grandes pasiones, he decidido fusionarlas para transmitir ideas que enfaticen el sentido de nuestra existencia y caminemos juntos por los senderos de la felicidad.