Un estudio realizado en la Universidad Estatal Sam Houston, encabezado por el Dr. Randy Garner, demostró que el humor aplicado a la docencia universitaria aumenta el aprendizaje de los alumnos. Muchos estudios lo corroboran, pero hemos mitificado la seriedad hasta el punto de considerarla indispensable para hacer bien el trabajo. Y la OMS afirma que en el 2020 la depresión será la segunda causa de incapacidad en el mundo. Hemos olvidado sonreír y algunas personas, incluso, han renunciado a su condición de seres humanos. Estigmatizar la sonrisa es como no regar una cosecha fértil. Nunca germinará la poesía de nuestras entrañas.
Y es por eso que os presento a estas simpáticas hormigas trabajando en equipo, para arrancaros una sonrisa y gozar de sus beneficios, aunque sólo sea un instante. Pero no quisiera que pasara desapercibido el trasfondo de la cuestión. Vivir en sociedad implica tener conciencia del sufrimiento ajeno. No se concibe un colectivo feliz si el individualismo y el egoísmo arrasan la conciencia de los ciudadanos. Responsabilizarnos de nuestro compromiso social fomenta el bienestar ajeno, ameniza las relaciones personales y potencia la empatía. Ya lo dijo José Ortega y Gasset (1883 – 1985, filósofo español): “Sólo se aguanta una civilización si muchos aportan su colaboración al esfuerzo. Si todos prefieren gozar el fruto, la civilización se hunde”.

LEÍ ALGO DE DEE HOCK Q ME GUSTARÍA COMPARTIR CON UDS
” TODO EJECUTIVO EXISTOSO DEBERÍA DESTINAR EL 50% DE SU TIEMPO A HACERSE RESPONSABLE DE LO QUE HACE O NO HACE,DE LO QUE EMPRENDE O NO EMPRENDE,TRANSFORMÁNDOSE EN UN PROTAGONISTA,Y NO EN UNA VÍCTIMA DE LOS ACONTECIMIENTOS”
¡Qué gran frase!
La verdad es que no la conocía pero me parece muy interesante y muy descriptiva de lo que precisamente lleva al fracaso a muchos emprendedores. Y a veces no es fracaso profesional o económico. Es fracaso humano, infinitamente peor que cualquier otro.