El 11 de marzo de 2004, España amaneció aterrada tras sufrir el mayor atentado terrorista de su historia en el que 191 personas perdieron la vida y 1858 resultaron heridas. El 20 de agosto de 2008, se produjo en España el accidente aéreo con mayor número de víctimas en los últimos 25 años. Fallecieron 154 pasajeros y 18 lograron sobrevivir. El 19 de marzo de 2012, cinco excursionistas perdieron la vida en Noruega tras verse sorprendidos por una avalancha de nieve. Tan sólo hubo un superviviente.
A diario se producen siniestros que, normalmente, se saldan con víctimas mortales y supervivientes, lo cual puede parecer que ocurre por pura casualidad, pero no es así. Si eres de los que cree en la suerte y en la casualidad posiblemente no te hayas planteado algunas cosas, entre ellas las diferencias entre víctimas mortales y supervivientes de catástrofes. ¿Existen factores diferenciales entre ambos? La respuesta es sí.
El Dr. Ken Kamler, médico especialista en supervivencia en catástrofes, afirma que tomar las decisiones adecuadas y soportar el dolor marca la diferencia entre un superviviente y una víctima mortal. Para sobrevivir a una catástrofe, lo primero que debemos hacer es pensar como un superviviente. Si sucumbimos ante la adversidad nuestra capacidad de atención disminuirá y, por consiguiente, nuestras decisiones serán erróneas.
El 16 de noviembre de 2008, Tom Wilson, un trabajador de la construcción, sufrió un accidente de hidroavión cuando se disponía a viajar para supervisar un proyecto. De los ocho pasajeros que iban a bordo, Wilson fue el único superviviente. ¿Qué diferenció a Wilson de sus compañeros?
Su vivencia sirvió de inspiración al Dr. Kamler para elaborar un documental televisado en el que explica los factores diferenciales entre víctimas mortales y supervivientes.
- Ocupar un asiento adecuado. Popular Mechanics, una revista americana de ciencia y tecnología, realizó un estudio donde se demostró que los asientos traseros de un avión (situados detrás del borde posterior de las alas) tienen más capacidad de absorber impactos, lo cual aumenta la probabilidad de sobrevivir en caso de accidente. Wilson decidió sentarse en un asiento trasero porque en otras ocasiones se había sentado en el mismo sitio. Si hubiese ocupado un asiento de las primeras filas, probablemente no hubiera sobrevivido.
- Posición del cuerpo. Si en el momento del impacto tenemos estructuras vitales del cuerpo poco protegidas es más probable que resulten afectadas. Wilson viajaba en posición fetal porque estaba descansando, lo cual garantizó la protección de la cabeza, del pecho y del abdomen.
- Personalidad. Tener una personalidad enérgica y competitiva ayuda a mantener la calma para tomar decisiones acertadas en los momentos más difíciles. Una persona insegura y emocionalmente dependiente tiene más posibilidades de sufrir un ataque de pánico, lo cual la incapacitaría para tomar decisiones acertadas. Cuando el hidroavión impactó contra el suelo, Wilson tuvo la suficiente fortaleza para meter las manos en las llamas, quitarse el cinturón de seguridad y alejarse de la zona de peligro. Si no hubiese sido capaz de hacerlo, habría muerto calcinado.
- Fuerza física. La masa muscular protege las estructuras internas ante determinadas agresiones. Además, Wilson fue capaz de andar por una zona boscosa muy densa sin utilizar las manos porque las tenía quemadas. Si no tuviera una condición física óptima le hubiera sido muy difícil avanzar por el bosque y, por consiguiente, habría complicado la búsqueda de una ubicación adecuada para ser rescatado.
- Toma de decisiones. Obviamente, tomar decisiones acertadas es fundamental para salvar la vida. Wilson metió las manos en las llamas para quitarse el cinturón, se alejó del avión, mantuvo la temperatura corporal y avanzó por el bosque para encontrar una zona donde estuviera visible. Si hubiera estado sumido en una crisis de pánico le habría resultado imposible tomar decisiones acertadas y, posiblemente, no habría sobrevivido.
