Se estima que en España fuma el 29,5% de adultos mayores de 16 años y en los últimos años se ha experimentado un aumento del consumo de tabaco en menores de 17 años (un 15% de jóvenes de entre 14 y 18 años fuman a diario y un 45% lo hace de forma ocasional). Además, la edad de inicio en el consumo de tabaco se ha rebajado a los 13 años, casi dos años por debajo que hace una década.
Todos conocemos, en mayor o menor medida, las consecuencias del tabaquismo, pero muchas personas prefieren eludir sus efectos y alimentar su adicción. En psicología, este comportamiento recibe el nombre de defensa perceptiva, un mecanismo que utilizamos cuando queremos combatir algo que nos desagrada. Y nuestro organismo, lejos de facilitarnos la ardua tarea de dejar de fumar, nos incita a recaer.
Científicos de la Universidad Pompeu Fabra (UPF) en colaboración con la Universidad de Stanford han identificado una sustancia implicada en la recaída del hábito de fumar (hipocretina) tras un periodo sin consumir. Durante el estudio se administró nicotina a ratones en tres fases:
- Autoadministración de nicotina: los ratones son entrenados para que les guste inhalar nicotina y se colocan en una caja que tiene dos agujeros, uno activo (expulsa nicotina) y otro pasivo (no expulsa nada). Los ratones mostraron preferencia por el agujero activo y adoptaron una conducta de autoadministración de nicotina.
- Extinción de la conducta anterior: ambos agujeros son pasivos (ninguno expulsa nicotina). Los ratones no inhalan nicotina.
- Inoculación de hipocretinas: los ratones pasan días sin inhalar nicotina y se les inyecta hipocretinas, lo cual motiva que acudan al agujero activo para inhalar nicotina. Este comportamiento demuestra que, durante un periodo en que no se inhala nicotina, las hipocretinas generan adicción a la nicotina.
