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Doble moral y deterioro social

La crisis económica no es la culpable de nuestro deterioro social. Tampoco la corrupción. Ni siquiera la privatización de determinados sectores públicos. El verdadero problema es la doble moral, una práctica demasiado extendida que despersonaliza a los individuos, anula las conciencias y magnifica la ambición. Aún estamos a tiempo de dialogar con nuestro yo interior para demoler este sinsentido y alimentar la llama que ilumina nuestra belleza sentimental. De lo contrario, estaremos condenados a caminar por unos parajes fantasiosos que nos sumergirán en una gran mentira, esa gran mentira que ha convertido el amor en utopía y el libertinaje en realidad

Gabriel Blanch Ríos, un ciudadano más.

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¿Vives o existes?

Te preguntas, una y otra vez, ¿cuál es tu misión en la vida? Empieza por cuestionarte si vives y si tan sólo existes.

Gabriel Blanch Ríos, un ciudadano más.

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Atrapados en el inframundo tecnológico

El mal uso de la tecnología deshumaniza a las personas y magnifica las virtudes de los animales no humanos. Basta con pasear por la calle para ver cómo las personas han optado por vivir conectadas a sus artilugios, ajenas a la realidad, mientras los animales, sin conocernos de nada, nos miran fijamente a los ojos y nos hacen reverencias, a la espera de que su muestra de amor sea recíproca. Y no es raro que haya personas que prefieran relacionarse con animales. Lo raro es que haya cada vez más personas maquinizadas carentes del principio básico que mueve a todo ser humano civilizado: los sentimientos.

Gabriel Blanch Ríos, un ciudadano más.

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Caminando en solitario

camino oscuroQué duro es tener unos principios arraigados a nuestra personalidad que difieran de los intereses generales. Nadie dijo que fuera tarea fácil caminar en solitario, pero resulta placentero y enriquecedor anteponer el dictamen de nuestra conciencia a cualquier actitud, comportamiento o práctica que, por el simple hecho de tener aceptación social, incite a sucumbir a ciertos placeres que atenten contra la esencia de esas personalidades únicas e inimitables que tanto sufren.

El camino es irregular, como en la mayoría de casos, pero con la particularidad de que transcurre sobre una pendiente fatigosa y eterna que, continuamente, incita al abandono. Y no es para menos. Miro al frente y sólo diviso un camino repleto de obstáculos e incertidumbre. Un camino vacío y oscuro, donde la duda se hace presente una y otra vez. A pesar de toparme, muy esporádicamente, con alguien que sigue la misma senda, la soledad me atrapa con tanta fuerza que me aleja cada vez más de ese mundo detestado a la vez que aceptado por una irrefutable mayoría. Pero jamás pierdo la esperanza de ver a lo lejos una luz que mengüe mi cansancio espiritual y me dé un empujón para no desfallecer frente a esta dura travesía.

Mi camino, en ciertos momentos de mi cotidianidad, se anexiona con el camino de la multitud. Y es que mi libertad individual está limitada por ciertas distracciones que acato por voluntad propia, necesarias para satisfacer mis inquietudes intelectuales, pero jamás magnifico su trascendencia y objetivizo racionalmente su repercusión en mi proyecto de vida.

Tengo la sensación de comprender, cada vez mejor, en qué consiste existir. El hecho de tener conciencia del entorno y de uno mismo impulsa la interacción con otros seres, influenciada por unas normas establecidas que obvian el bienestar colectivo y maquinizan a los individuos para que respondan, sin pensar demasiado, a determinadas pretensiones. Unas pretensiones transitorias y variables que generan una situación de dependencia oculta tras la adquisición de un placer absurdo y efímero, describiendo una realidad sinsentido que define el camino de la multitud.

Y caminar en solitario es complejo. Quizás sería menos angustioso caminar junto a la multitud. Pero el mensaje de mi conciencia se ha clavado como una daga en mis entrañas y se hace presente en todo momento para recordarme la importancia de preservar mi esencia. No obstante, debo reconocer que durante el transcurso de esta dura travesía, destellos de amor orientan cada uno de mis pasos hacia la conquista de mi tesoro. Un tesoro oculto y siniestro que no logro desvelar. Pero tengo la certeza de que mi lucha llegará hasta el final porque he interiorizado la lección más valiosa que puede adquirir cualquier ser humano.

La existencia cobra sentido cuando esos destellos de amor se hacen presentes. El día que los destellos se apaguen, probablemente no tendrá sentido seguir caminando. De hecho, resultará imposible, porque caminar sin recibir una gota de amor es como estar en el desierto sin agua. Podemos tratar de inmortalizar la voluntad, pero si no la alimentamos adecuadamente jamás logrará sobrevivir.

Imagen | orgazmica (Licencia Creative Commons).

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Las cinco claves de la felicidad, según Karen Ruby

1. Asume que mereces ser feliz. En ocasiones, cuando la adversidad se presenta una y otra vez en nuestras vidas, inconscientemente, tendemos a pensar que jamás volveremos a sonreír y renunciamos a luchar por esa felicidad que tanto anhelamos. Pero la felicidad es un estado natural para los seres humanos y tú, querido amigo, tienes todo el derecho del mundo a ser feliz. Tan sólo tienes que creértelo. Alégrate de estar vivo, vive cada día como si fuera el último (no olvides que la vida no es eterna y no sabemos cuándo terminará) y ama sin cesar a las personas que te rodean. Hacer una lista de las cosas que te motivan y te proporcionan bienestar te será de gran utilidad para visualizar todo aquello por lo que crees que vale la pena luchar.

2. Sé responsable de los cambios que experimentas. ¿Tiendes a culpar a los demás de tus desgracias sin aceptar la responsabilidad de tus decisiones?  De este modo, jamás lograrás hacer autocrítica para reconocer tus propios errores y aprender de ellos. Vivir adoptando el papel de víctima no te permitirá evolucionar y tu vida se convertirá en un sinsentido que te desestabilizará cada vez más. Al fin y al cabo, la felicidad es una elección y depende exclusivamente de ti luchar por conquistarla.

3. Fomenta tus relaciones sociales. Estudios científicos han demostrado que las personas que alimentan sus relaciones sociales son más felices y gozan de un mayor equilibrio emocional que aquellas que tienden a la soledad o se relacionan con personas negativas y tristes. Rodéate de personas positivas que te aporten estabilidad y sosiego. Verás como, poco a poco, tu sonrisa vuelve a iluminar tu rostro.

4. No te compares con otras personas. ¿Crees que vale la pena escuchar cómo los demás tienen una vida de ensueño ajena a los problemas cotidianos? Muchas personas enmascaran sus miserias para ocultar lo que realmente son y tener mayor aceptación social. Comparar tu vida con la que otras personas tratan de aparentar, además de distorsionar tu visión de la realidad, te impedirá alcanzar objetivos reales. Ser fiel a tu personalidad es el primer paso para creer en ti mismo.

5. Confía en que te ocurrirán cosas buenas. Los hechos vienen determinados por los pensamientos. ¿Crees que es lógico luchar por ser feliz teniendo constantes pensamientos negativos y pesimistas? Trata de ser optimista y confía en que te sucederán cosas buenas. Si otros lo han conseguido, tú también puedes hacerlo.

Fuente | Las cinco claves de la felicidad
¿Quién es Karen Ruby? | ameaningfulexistence

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¿Crees en las imposibilidades?

No creas demasiado en las imposibilidades. Los sueños se conquistan con hechos, no con palabras.

Gabriel Blanch Ríos, un ciudadano más.

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Crisis económica: la consecuencia convertida en causa

quema el dineroCrisis económica, corrupción, banqueros, empresarios, partidos políticos, caso Bárcenas, caso Nóos, desahucios, desempleo… ¿Quién no ha escuchado estos términos en los últimos meses?

Por si tenías alguna duda, estimado lector, sí, estamos sumergidos en una profunda crisis económica que está engrosando las arcas de unos pocos a costa del empobrecimiento de una gran parte de la población. Pero, debido a la magnitud de las secuelas que está ocasionando, hemos convertido la consecuencia en causa y, desde mi humilde punto de vista, lo considero un craso error que dificultaría gravemente un hipotético proceso de regeneración social y democrática.

Todos sabemos que las aguas están revueltas en las altas esferas políticas y empresariales. Presuntamente, algunos cargos públicos, banqueros, políticos y empresarios habrían cometido delitos, principalmente, de malversación de fondos públicos gestando así, entre otras cosas, la privatización de múltiples servicios sociales con el pretexto de que “no hay dinero en las arcas para pagar los servicios públicos“. No pretendo, en absoluto, hacer un juicio paralelo. Ni siquiera me explayaré en el aspecto político de la cuestión. La justicia es quien determinará si los imputados son culpables o inocentes (sí, esa justicia que el rey defiende argumentando que “es igual para todos“).

Pero sí me gustaría hacer hincapié en la auténtica causa de esta debacle. Una causa en la que nosotros, los ciudadanos, desempeñamos un papel fundamental.

¿Harías cualquier cosa por una cantidad suculenta de dinero? Antes de continuar con la lectura, por favor, reflexiona unos segundos y responde con sinceridad. La experiencia me dice que la gran mayoría de vosotros responderéis que sí. Y, en cierto modo, es normal. Vivimos una realidad en la que el dinero ha alcanzado un protagonismo desorbitado, presente en cualquier contexto de nuestra cotidianidad. Pero los seres humanos somos más emocionales que racionales y no utilizar adecuadamente nuestra inteligencia emocional para tomar decisiones puede acarrear serios problemas conductuales y psicológicos.

Hermanos que se enfrentan por herencias, hijos que abandonan a sus padres para tener unos euros de más, empresarios que vulneran la dignidad de sus trabajadores, matrimonios destruidos por problemas económicos… Algunas personas, incluso, justifican estos hechos explicando que “sin dinero no se puede vivir”. Pero, al fin y al cabo, todos luchamos por ser felices y vivir ajenos a nuestras emociones, preocupados únicamente por tener más dinero, no conlleva otra cosa que frustración y miseria. La Organización Mundial de la Salud afirma que dentro de 20 años la depresión será más común que cualquier otra enfermedad física y, actualmente, ya se venden más antidepresivos que aspirinas. ¿No es paradójico que presumamos de vivir en una sociedad libre y progresista cuando somos más infelices que años atrás?

Los hechos los materializa quien los ejecuta, no quien los propone. Por lo tanto, para empezar a salir de esta debacle es fundamental que hagamos autocrítica y seamos suficientemente humildes para reconocer nuestra parte de culpa. Todos hemos contribuido a esta situación y entre todos debemos volver a la normalidad. Quienes han cometido delitos de corrupción no han obrado correctamente pero, por ejemplo, los ciudadanos que, con un salario básico, se han embarcado en préstamos hipotecarios a 40 ó 50 años que apenas podían pagar han sucumbido a las aberrantes condiciones impuestas, a pesar de las evidentes intenciones de quienes han creado este entramado económico. El aumento desmesurado del precio de la vivienda ha sido, ni más ni menos, que el desencadenante de la versión contemporánea de la esclavitud. Un poco de sentido común y crítica objetiva hubiera evitado muchos desastres.

Y hemos llegado a un punto en que sólo se habla de dinero; en la calle, en la televisión, en la prensa escrita, en el supermercado, en la comunidad de vecinos, en el bar… ¡Todo el mundo habla de dinero! Sin embargo, hablar de emociones se ha convertido en algo extraño, reservado únicamente a los más sensibles y débiles (como dirían algunos). En cierta ocasión, me dispuse a hablar con un hombre sobre amor y humanidad. Pero la conversación duró apenas unos segundos. Zanjó el diálogo afirmando que “del amor no se come y no me interesa lo más mínimo”.

Amigos. Nos hemos convertido en máquinas de producir, deshumanizados, insensibles ante las desgracias ajenas, afanados en tener y no en ser y, el hecho de que hayamos normalizado esta conducta, no implica que sea el camino a seguir. Recordad que los hechos los materializa quien los ejecuta, no quien los propone. Y vosotros sois demasiado importantes como para que vuestras vidas, consciente o inconscientemente, se rijan por los macabros intereses de unos pocos.

Es evidente que tener dinero, hasta cierto punto, es necesario para tener una vida normalizada pero, ¿serías feliz siendo millonario sabiendo que tu familia y tus amigos están muertos?

Imagen | gaelx (Licencia Creative Commons).

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Efectos del estrés en una imagen

efectos del estrés

El estrés es una reacción del organismo que, mediante diferentes mecanismos, trata de afrontar una situación de amenaza (sufrir una agresión) o que requiere mayor implicación por nuestra parte (actividad laboral).

En España, se estima que más del 40% de personas asalariadas y alrededor de un 50% de empresarios sufren estrés laboral, una realidad que, debido a la competitividad y a las férreas condiciones laborales que se están imponiendo, afecta cada vez a más personas. No obstante, el estrés puede estar presente en cualquier contexto cotidiano que implique nuestra participación (asuntos familiares, problemas con los amigos, dificultades económicas, enfrentamientos verbales con otras personas…).

Contrariamente a lo que muchos piensan, el estrés prolongado no sólo afecta a nivel psicológico. También puede potenciar la aparición de dolencias físicas. De hecho, la Asociación Americana de Medicina Interna afirma que el 60% de enfermedades (físicas y psíquicas) son creadas por el estrés.

Si crees que sufres estrés prolongado que afecta negativamente en tu estado de ánimo y en la realización de tus actividades diarias, acude a tu médico lo antes posible. El diagnóstico precoz es fundamental para evitar consecuencias peores.

Imagen | Cedida expresamente por SiempreViva Natural Health Community (os recomiendo fervientemente su visita. Publican contenido que os será de gran utilidad).

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¿Qué es lo que deseo?

¿Cuántas veces te has formulado esta pregunta? Da igual la edad que tengas. Es muy común relacionar la juventud con cambios y la madurez con estabilidad, pero en cualquier momento de nuestra vida podemos sentir la necesidad de cambiar nuestro rumbo y vivir nuevas experiencias.

¿Qué es lo que deseo? Te lo preguntas una y otra vez, pero quizás te resulte complejo encontrar una respuesta. Quien escribe estas líneas, también se encontró en esta tesitura durante unos años. Pero Alan Watts, sacerdote anglicano, propone un método que a mí, personalmente, me ha sido de gran utilidad para descubrir hacia dónde quiero encauzar realmente mi vida.

¿A qué te dedicarías si el dinero no fuera importante?

Cuando logres responder a esta pregunta, habrás dado un paso de gigante. Nadie dijo que fuera fácil, pero no creas demasiado en las imposibilidades. Al fin y al cabo, conquistar tus sueños depende de ti.

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Columpio adaptado para sillas de ruedas

Lamentablemente, sufrir una discapacidad física, aún hoy día, supone un gran obstáculo, entre otras cosas, para desenvolverse con normalidad en los espacios públicos. Y tengo la sensación de que no estamos plenamente sensibilizados con la presencia de barreras arquitectónicas que dificultan o imposibilitan la movilidad y el acceso a ciertos lugares de quienes sufren determinados tipos de discapacidad. Pero, afortunadamente, siempre hay empresas e instituciones que trabajan para mejorar la calidad de vida de este colectivo.

Handycat, una empresa pionera en España en la creación e instalación de salas multisensoriales, ha diseñado un columpio adaptado para sillas de ruedas para “universalizar el juego para todo tipo de personas, también para las personas que presentan discapacidad”, tal y como afirma Jaume Bargalló, director de “Handycat”.

Como podéis ver en el vídeo, el columpio está dotado de un sistema que ofrece total autonomía al usuario, de modo que pueda ser utilizado sin necesidad de ayuda (en caso de personas con discapacidad leve o moderada). Las personas que sufran una discapacidad completa, obviamente, necesitarán ayuda para elevar la silla y estirar de las cadenas que generan el impulso para columpiarse.

Actualmente, tan sólo hay un columpio en la Residencia Marinada de Reus (Cataluña, España), pero la empresa pretende “universalizar el juego” haciendo que cada vez más personas puedan beneficiarse de su gran invento.

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